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Bares y películas en Glam Out

April 23rd, 2010

La revista gourmet online Glam Out publica la siguiente nota escrita por mí sobre bares y películas en Buenos Aires:

Todos los amantes del cine tienen sus películas favoritas, y todo bebedor sabe dónde ir por un buen trago. Y, a veces, ambos mundos se unen en una misma estética, ideología y espíritu. En esta nota: dinos qué película te gustó, y te diremos a qué bar ir.

1. Los Intocables: ocho7ocho
Corría la década del ‘20 en la ciudad de Chicago y la Ley Seca obligaba a los bares a esconder sus fachadas… Corrían los primeros albores del siglo XXI y Julián Díaz apostó a jugar con la estética de los tiempos de Eliot Ness. Hoy, detrás de un simple portón de Villa Crespo, se oculta una de las mejores barras de la ciudad, con la mejor oferta de whiskies posible, y si bien es ya un secreto a voces, siempre sirve para sorprender a algún que otro desprevenido.
Ocho7ocho - Thames 878.

2. Velvet Goldmine: Kim y Novak
Sin nombrarlos directamente, Todd Haynes dirige este film con la mira evidente en las vidas de David Bowie e Iggy Pop. Este rockumental mentiroso sobre la música glam se despacha con un desfile de maquillaje, lentejuelas y excesos, y para eso nada mejor que un acompañamiento en la mítica esquina de Palermo, escaleras abajo. Un antro como los que tanta falta hacen en BA.
Kim y Novak - Godoy Cruz y Güemes.

3. Corazón Valiente: Café de Los Incas
- “…but they will never take…¡our freedom!”. Si el William Wallace de Mel Gibson hubiera escapado de las manos inglesas, sin dudas habría estado más que sediento después de tanto discurso y tanta pelea. Pero ¿cómo le caería terminar en un pub inglés? Nada mejor para este independentista que tener para elegir de una carta con mucha Escocia diciendo presente. Y en eso, con sus decenas de scotch y maltas exclusivas, nadie le gana al Café de los Incas.
Café de Los Incas - Avenida de Los Incas 3909

4. Wall Street: Cigar Bar del Alvear
La imagen del broker gritándole al celular “¡Comprá! ¡Vendé!” es propia de los principiantes. Cuando uno mantiene un buen pasar, nada de andar a los gritos, sino a beber un buen cognac (o Armagnac) acompañado por algún puro cubano en un espacio semioculto de miradas indiscretas. Ahí lo veo al Gordon Gekko (Michael Douglas) hacer su ingreso al lobby de este 5 estrellas y enfilar hacia el flamante Cigar Bar. Ya no lo acompaña el joven Charlie Sheen, sino que es un nuevo aprendiz… ¿o será algún sobrino de Catherine Zeta-Jones?
Cigar Bar - Avenida Alvear 1891 (dentro del Alvear Palace Hotel).

5. Casablanca: Plaza Bar
Dos potencias se saludan. Es probable que cuando Michael Curtiz terminó de dirigir a Bogart y Bergman en este largometraje, supo que había hecho un clásico. Lo mismo puede pensarse de los responsables que colocaron el último clavo de este bar. Si bien aquí el piano no es tan central, sí hay uno en la entrada del salón, que suena todos los días hasta las 23, como para pedir que “la toque de nuevo”.
Plaza Bar - Florida 1005 (dentro del Marriot Plaza Hotel Buenos Aires).

6. Fiebre de sábado por la noche: Soul Café
¿Zapatos lustrados? ¿Traje blanco con pantalones oxford? ¿Camisa vistosa con el cuello sobre la solapa del saco? John “Tony Manero” Travolta se arregla el peinado al ritmo de los Bee Gees y, llegando a Buenos Aires tras mucho caminar, entra en el bar que a su modo inauguró Las Cañitas. Von Quintiero lo ve entrar, le sube el volumen a los hermanos Gibb y arranca la noche en el Soul…
Soul Café - Báez 246.

7. El Gran Lebowski: Mundo Bizarro
The Dude, Walter Sobchak y Donny finalizan su noche de bolos y tienen ganas de seguir… Pero, ¿dónde ir a beber algo sin que Jeff Bridges desentone con su bata, o John Goodman con ese chaleco y los pantalones bermudas? Sólo en Mundo Bizarro podremos ver a los tres acodados a una barra sin que nadie moleste por el atuendo. La carta es amplia, y lo fundamental dice presente: hacen un buen White Russian, el trago favorito del Dude.
Mundo Bizarro - Serrano 1222.

8. James Bond: White Bar
No vamos a entrar en la discusión sobre quién prepara el mejor Martini de Buenos Aires, principalmente porque el agente 007 es mucho más que un trago. Las preguntas son: ¿dónde dejará la coupé descapotable sin problemas? ¿Dónde se topará con una mujer despampanante con acento exótico? ¿Dónde podrá pasear elegantemente su smoking sin llenarlo de polvo? En el luminoso White Bar. Además, y volviendo a las bases, sabemos que aquí obtendremos, a pedido, un “batido pero no revuelto” de primer nivel. Aunque a los bartenders Emiliano y Rolando les guste al revés.
White Bar - Rosario Vera Peñaloza 360 (dentro del Hotel Madero).

9. Ray: Thelonious Club
Mientras Jamie Foxx entona al estilo Ray Charles “Georgia on my mind”, queda claro que en la mente de los Cutaia estaban los clubes de jazz más famosos de Nueva York. Con esa meta clara y a puro empuje, sacaron adelante el mejor bar de jazz de Buenos Aires, con una estética impecable y la complicidad de una barra manejada por el gran Federico Funes, un hombre que parece recio, pero que no le niega la sonrisa a ningún fanático de la música o del buen beber.
Thelonious Club - Salguero 1884, 1er piso.

10. Puerta Roja: Trainspotting
Iggy Pop a todo volumen le grita al mundo que siente lujuria por la vida; Renton, Spud, Sick Boy, Tommy y Begbie corren a toda velocidad por las calles de Edimburgo. Pero de pronto el vértigo del film de Danny Boyle los transporta a Buenos Aires y suben al pique por las calles de San Telmo, ven la Puerta Roja, Ewan McGregor la patea, suben las escaleras y… sí: la música provenía de este mismo bar, donde el ambiente y los buenos precios hacen propicio que los muchachos se tomen un respiro con unas pintas o gin tonics antes de salir al ruedo nuevamente.
Puerta Roja - Chacabuco 733.

Bares: CHABRÉS

February 10th, 2010

La puerta estaba entreabierta y un hombre peinado con gomina trataba de arreglarla. En cuanto intenté ingresar al pequeño bar, me sorprendí al darme cuenta de que quien luchaba contra la cerradura no era otro que el gran Oscar Chabrés, un hombre que es sinónimo de tragos y barras en la Argentina.

Un breve repaso puede ser útil para entender de quién estamos hablando: Oscar comenzó como mozo en la Embajada y en el Club Alemán, hasta llegar al Hotel Claridge, lugar en donde no tardaría en convertirse en el responsable de su mítica barra. Oscar Chabrés es considerado por muchos como un maestro de generaciones, y desde hace dos años maneja su propio bar, un pequeño espacio sobre la calle Maipú que lleva como nombre su propio apellido, Chabrés.

Esa noche el bar no estaba muy ocupado, y a los pocos minutos Oscar abandonó casi derrotado la puerta para dedicarse a lo que más le gusta: la alquimia etílica.

- Buenas noches, amigo, ¿qué va a tomar hoy? -preguntó sonriente

Antes de responder no pude contenerme y le estreché la mano con ganas, confesándole que desde hace tiempo venía escuchando su nombre y que finalmente cumplía con la promesa que me había hecho a mí mismo de ir a probar sus brebajes.

Oscar se mostró sorprendido y halagado a la vez, aunque su humildad pudo más y, tras desestimar mis elogios siempre con una sonrisa, insistió con la consulta: a fin de cuentas, a un bar de tragos se va a beber.

Le confesé que estaba en sus manos, que no elegiría nada, sino que lo dejaba a su discreción. Preguntó entonces cuál era la bebida “de base” que más me gustaba -ante lo cual confesé mi predilección por el whisky- y, habiendo oído eso, comenzó con su arte: Johnny Walker Red + Pineral + Martini Rosso + Hesperidina, a lo que le sumó la cáscara de un limón para decorar (no sin antes retorcerlo, como mandan los manuales).

- ¿Cómo se llama el trago? -pregunté

- No tiene nombre, es lo que me salió en el momento, reconoció alegre.

Estuvimos charlando un buen rato. Cada tanto entraba y salía Jorge, su hermano, que si bien le da una mano atendiendo el bar, confesó no saber hacer tragos.

- En cuanto aprenda a prepararlos no lo vemos a Oscar nunca más -aseguró uno de los habitués del lugar en medio de una carcajada.

Es que Chabrés es ante todo eso: un bar de viejo estilo para relajarse en la barra y beber tranquilo. Es cierto que tal vez no sea el lugar ideal para llevar a una chica (hay bares más “cool” como para ese metier), pero sin dudas funciona a la perfección en una noche de soledad en la que uno quiere beber al mejor nivel.

Al poco tiempo, Oscar me sorprendió: “Tengo ganas de preparar un Millenium“.

El Millenium es un trago creado por él, que lleva partes iguales de whisky, Campari y Gancia, al que le estruja -con cariño, eh- una cáscara de pomelo.

La noche sigue, con charlas, risas y anécdotas. El tiempo, imperceptible, pasa. Jorge ofrece un cortado: son las 4 y está por cerrar. Quedamos pocos, nos conocimos hoy, y parecemos amigos de toda la vida.

Vuelvo a estrechar la mano de Oscar y salgo a la calle, a buscar la parada del 59.

El maestro de la coctelería argentina me preparó dos tragos, me confesó sus temores y alegrías, y fue el anfitrión para una noche inolvidable.

Llegué como cliente y siento que me voy con un amigo.

Gran noche en Chabrés.

DATA DURA:

Chabrés, bar de tragos

Maipú 530, Ciudad de Buenos Aires

43221542

Web: chabres.blogspot.com

Precio de tragos: entre $22 y $25.-